San alejo de Roma

San alejo de Roma o  san alejo de los mendigos, su vida fue a través de las leyenda, proveniente de una familia muy noble, al tener una edad estimada se comprometió con una mujer.

Un día antes de su boda le explicaron y convencieron para que no diera el paso en el altar y se fuera para tener una vida librada de piedad, éste acepto y se marchó el mismo día, dejando a su novia en el altar.

Tomo camino hacia el norte de siria, donde tenía una vida como mendigo, vivía pidiendo a las personas limosnas. Esto a raíz de la visión que él tuvo sobre la madre de Dios.

El regresa a su hogar 17 años después, pero sus padres no lo reconocieron. El permaneció allí 17 años más donde vivía debajo de las escaleras. Mientras tanto, el rezaba y enseñaba el catecismo a niños del lugar.

De acuerdo a los relatos, él sabía que iba a morir y antes de eso, comenzó a escribir una carta, donde explicaba el motivo y razón de no haberse casado 17 años atrás.

También explicaba el viaje que realizó luego, y lo que vivió durante esos años. Esto daba como referencia para que sus padres pudieran entender la razón de sus actos.

Algunas personas, de acuerdo a la leyenda comentan que al morir su carta quedó en una mano, pero las mismas que iban a quitársela no podían, su padre al entrar y ver la carta fue el único que pudo.

Al momento de leerla, quedó sorprendido por su atuendo y que siempre estuvo allí con él. Aunque otras personas comentan que San alejo de Roma murió en un hospital.

En su lecho de muerte les dijo a las enfermeras que provenía de una familia humilde y que había rechazado el matrimonio con una joven el día antes para consagrarse a Dios.

Sin embargo, su popularidad fue gracias al imperio Bizantino, ellos mantuvieron en el siglo IX una imagen devota hacia él. Pero fue en el siglo X gracias a un escritor que lo resaltó en sus escrituras.

A pesar de todo lo que el mundo conocía de él, fue venerado a finales de los 60 donde reconocieron la vida que tuvo y como se enfocaba gracias a la visión que tuvo con la madre de Dios.

Hoy en día algunos mantienen la devoción hacia él, pero no como en tiempos anteriores.

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